recordar, de hacer memoria agradecida, de contemplar, de ver, de sentir,
de bailar, de seguir siendo, de escuchar, de fijar los ojos, de pararnos
sobre nuestros pies, de recaer para levantarnos de nuevo, de comer
pasta, de saborear la eucaristía en otros idiomas, de cantar en
congolés, de escuchar tambores africanos.
Hemos hablado sobre la Declaración del Hermano, el Capítulo 43, la
Asamblea Internacional para la MEL, la Misión Compartida... Una gran
cantidad de temas que en cuántas ocasiones han movilizado nuestro
corazón y nuestra atención.
Se nos ponían los pelos de punta al ver en el museo la sotana De La
Salle... las sandalias y hasta la fotografía del Cardenal Roncalli (Juan
XXIII) en la canonización de Juan de la Salle. Esto es toda una
suerte... suerte que los hermanos de De La Salle nos permiten vivir.
Y compartimos esta pequeña gran foto... la de todos los que estamos y
somos... porque somos y estamos siendo pequeña comunidad lasallista de
paso por esta santa casa. Pequeña comunidad cristiana que se encuentra
transitoriamente aquí, compartiendo inquietudes, luces y sombras en
torno a lo que vamos desvelando sobre el Dios presente en toda realidad.
Nos sabemos portadores de un carisma hoy muy necesario: el de la
educación de los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados.
¡¡Que viva Jesús en nuestros corazones!!


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